Felipe nació en Milmarcos, en 1913, y falleció el 17 de noviembre de 1941 en Gusen I, uno de los subcampos que integraban el terrible complejo “Mauthausen-Gusen”, cuya liberación, hace ahora 80 años, se conmemora el 5 de mayo.
Aunque no hemos podido encontrar más información sobre Felipe y su vida, las fechas de su llegada a Mathaussen y de su muerte remiten a una historia muy conocida: muy probablemente formó parte del medio millón de republicanos que cruzó la frontera con Francia en los últimos meses de la Guerra Civil. Allí se les aplicó la legislación sobre emigración del gobierno Daladier y se procedió a su internamiento en los infames campos de concentración en Argelès-sur-Mer, Le Vernet d’Ariège, Barcarès o Septfonds.
Una parte de ellos, aquellos que no pudieron volver a España bajo las duras condiciones del régimen franquista o emigrar a otros países, no tuvieron muchas más opciones que alistarse en el ejército francés, en la Legión Extranjera, en los regimientos de voluntarios extranjeros (RMVE) o en las Compañías o Grupos de Trabajadores Extranjeros (CTE).
Tras la derrota francesa, se calcula que unos 48.000 españoles fueron deportados a territorio alemán, para trabajar en la industria militar alemana, y cerca de 9.000 fueron recluidos en campos de concentración, de los cuales murieron más de cinco mil.
El contingente más numeroso de los que fueron internados en campos de concentración, casi el ochenta por ciento, estuvo formado por republicanos procedentes de las CTE y, en menor medida, de los RMVE y la Legión. Capturados durante la invasión del territorio francés, en mayo y junio de 1940, fueron inicialmente tratados como prisioneros de guerra, por lo que se les derivó a los campos conocidos como Stalags,
Muy poco después, sin embargo, pasaron a ser considerados como presos políticos y en agosto de 1940 se inició su traslado al campo de Mauthausen. Tras la negativa del régimen franquista a reconocerles su nacionalidad, se les consideró como “apátridas españoles” y se les identificó con un triángulo azul con una S en su interior (Spanier).
Felipe Mellado fue uno de ellos: fue recluido en el campo de prisioneros de guerra Stalag XB, situado en Sandbostel en Baja Sajonia, en el noroeste de Alemania. Varios cientos de miles de prisioneros de guerra, de más de cincuenta nacionalidades, pasaron entre 1939 y 1945 por este campo, de los cuales entre ocho mil y cincuenta mil murieron asesinados por los guardias o fallecieron por las pésimas condiciones de vida, enfermedades y hambre.
En marzo de 1941 Felipe ingresó en Mauthausen y en octubre de ese mismo año fue derivado al terrible subcampo de Gusen 1, conocido como “el matadero”, hacía el que se derivaban a los prisioneros más débiles y enfermos: casi cuatro mil españoles fueron asesinados allí.
Mellado figura en el listado confeccionado por los historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa: “Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)”
El relato de los supervivientes es terrorífico, pero incluye también algunos detalles realmente conmovedores. Cuentan, por ejemplo, que los españoles mostraban una increíble moral y espíritu de lucha. Entre otros detalles destaca la historia de las imágenes robadas por un grupo de presos españoles que acreditó en Nuremberg las atrocidades nazis en el campo de concentración.
El cabecilla de este grupo fue el fotógrafo catalán Francesc Boix, autor también de una serie de fotografías tomadas el mismo día de la liberación del campo, en la que se ve a un grupo de presos derribando símbolos nazis.

En cuanto a la icónica fotografía que encabeza esta nota , recoge la llegada de las tropas estadounidenses a Mauthausen: las banderas republicanas españolas ondeaban por todo el campo y los prisioneros habían colocaron en la entrada una pancarta, en español, ruso e inglés, en la que se puede leer “Los españoles antifascistas saludan a las tropas liberadoras”.

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