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“Aquí están sepultados Pedro Dominguez y María, su mujer…”

La piedra de la placeta de San Antón, incrustada en la fachada formando el dintel de una puerta, parecer ser la lápida funeraria de los Dominguez, una familia noble milmarqueña del siglo XVI cuyos restos se enterraron en “la grada del altar de los gloriosos Mártires San Fabián y San Sebastián” de la “Yglesia Parroquial del lugar de Milmarcos”.

Y si esta hipótesis es cierta, nos encontramos ante los restos físicos de una historia increíble recogida en unos documentos conservados en la Universidad de Princeton (EEUU) y que conectan nuestro pueblo nada menos que con lo hechos que dieron pie al nacimiento de la Leyenda Negra.

En el recuadro adjunto incluimos la transcripción de la parte visible de esta lápidaSin título y esta es la traducción que hemos “imaginado”: Aquí están sepultado Pedro Domínguez y María, su mujer, fundadores de una capellanía en esta iglesia…

A primera vista, llama la atención el extremo cuidado empleado en el cincelado de las primeras líneas, que poco a poco se va perdiendo hasta terminar de forma casi de forma descuidada, incluida una última línea deslavazada y aparentemente sin sentido.

En cuanto al texto, existe constancia de la existencia de esta familia a finales del siglo XVI y principios del XVII: La Universidad Princeton, dentro de la Charles Carroll Marden Collection, guarda el testamento del licenciado Francisco Domínguez, cura párroco de Villel, fundador de una “capellanía” en su pueblo, Milmarcos, en el que se cita expresamente que quiere ser enterrado junto con sus padres bajo la lápida instalada en el alta de San Fabian y San Sebastian.

(Dedicaremos una entrada específica a este curioso personaje, desterrado en Villel por ayudar a Antonio Pérez en su huida a Aragón, preludio de las Alteraciones de Aragón y la ejecución de Juan de Lanuza)

Junto a todo esto,sin embargo, lo realmente apasionante de esta lápida se encuentra en su ubicación, en lo alto de La Muela, en un espacio en el que se se hallan otros restos de lo que podría ser la antigua iglesia parroquial del pueblo: las piedras labradas de la Casa de la Inquisición, dos puertas nobles “desubicadas” en la encrucijada entre las dos plazoletas… un edificio a mitad de camino entre templo y fortaleza, situado en la zona más protegida del pueblo y del que existen varias referencias documentales.

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José Luís Fernández-Checa Roy

Periodista. Toda la vida en la Plaza, ahora en La Muela.

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