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La Muela, los Muela y el castillo 

La Muela, la pequeña elevación en la que se sitúa la el viejo barrio, es tan solo el final  de la cornisa de piedra que desde el camino de Turmiel, viene sobre la Hoyuela, por la eras del Reloj y, al otro lado de la calle Zaragoza, por la actual calle de la Constanilla.

Oculto por las edificaciones y alterado por la traza urbana, si quitamos todos esos elementos nos queda un morro de piedra arenisca estratégicamente situado en el centro del valle milmarqueño: un terreno fácilmente defendible que constituye, según la tradición, el solar del antiguo pueblo . 

Un solar con tres lados protegidos por la altura del terreno, los que dan a la calle Zaragoza, la Fabrica y la balsa y, quizás, también el que da a la Vega. Este flanco y el que da a Oriente, menos elevados, puede que fueran reforzados por algún tipo de muro o empalizada,  hoy ocultos por broza y materiales de todo tipo.

En el lado oriental, los límites serían las calles del Teatro y de la Torre¿alguien sabe a qué se debe este último nombre?.

En cuanto a las actuales calles Oscura y Fregadera, quizás no existieron antiguamente; podrían ser el resultado de derrumbes, vertidos de escombros y colmatación del terreno… lo que era un barranco se convirtió en senda de cabras, camino y, finalmente, en las calles que ahora conocemos.

En este entorno se encontraría algún tipo de edificio defensivo, a medio camino entre torre e iglesia, tal y como parecen confirmar varias referencias históricas y algún que otro resto arqueológico todavía hoy visible en el pueblo (por ejemplo, la ventana saetera de la Posada Vieja.

El primer historiador de la comarca, Portocarrero, ya recogió en su Historia de Molina (1641) la siguiente frase: “hay un barrio y sitio eminente que llaman la Muela, nombre que en lo antiguo daban a lo más alto y fuerte de los pueblos; en él se ven ruinas de fortaleza y se conserva una Hermita, alrededor de la cual es tradición del pueblo que vivían doce familias de los más antiguos del lugar, de los cuales algunas se prerservan”.

A la espera de encontrar más datos de esas “doce familias”, por el momento nos tendremos que conformar con algunas suposiciones: por ejemplo, el apellido Muela bien podría ser el apelativo que recibían los nacidos en ese barrio (los de la Muela), convertido luego en apellido toponímico.

En el blog Valle del Mesa tienen una entrada dedicada a las raíces de sus habitantes, en el que recogen el nombre de Juan de la Muela, nacido en Milmarcos el 24 de junio de 1574, hijo del también llamado Juan de la Muela y de Ana Cañada. El autor del blog señala que el origen de este apellido podría ser la localidad zaragozana de La Muela, pero también reconoce que se trata de una suposición.

Ese sigo, XVI, es precisamente cuando se fijan buena parte de los apellidos castellanos incluidos los toponímicos, aquellos que ubican a las personas por su población de origen o lugar de residencia, como “de la Fuente”, “Cuevas” o “Castillo”.

Otros Muela famosos, o que al menos dejaron rastro, fueron Juan y Franciscos de la Muela López, que marcharon a América en 1622… pero eso es ya otra historia.

José Luís Fernández-Checa Roy

Periodista. Toda la vida en la Plaza, ahora en La Muela.

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