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Lo que las palabras ocultan: la cueva del Moro

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La tradición oral identifica este espacio, y la cercana fuente del Moro, como el lugar donde se refugiaron los musulmanes expulsados del recinto urbano milmarqueño tras la Reconquista por parte de las tropas cristianas, en el año 1120.
Esta explicación, aunque sugestiva, adolece de ciertas flaquezas: la principal es que los moros expulsados, en otras ciudades, se les enviaba al exterior del recinto amurallado, pero muy ráramente a lugares muy alejados.
Otra pega importante está relacionada con el lugar escogido para el destierro, ¿en lo alto de un monte, tan a trasmano de todo?. Además, por si fuera poco, en aquellos primeros siglos de la reconquista todavía se promovía la convivencia de las tres religiones.

En cualquier caso, en toda la Península nos encontramos infinidad de lugares y municipios relacionados con los terminos “moro” o “mora” y que los expertos hace tiempo que desvincularon de la presencia musulmana en esta tierras. Su verdadero origen es mucho más antiguo, enterrado en los más profundo de la historia: nada menos que la raiz Mor- de origen indoeuropeo (la lengua madre de la mayoría de las lenguas hablandas actualmente entre la India y Europa)…. hace mas de 5.000 años

 

Mor… peñasco o montón de piedras… por lo que la Fuente del Moro no es más que la fuente que nace entre las piedras y la Cueva, la la hoquedad entre los peñascos.
En otras tierras más dados al mito estos lugares son el escenario de leyendas relacionadas con seres encantados y hermosas moras que se bañan a la luz de la luna, quizás porque no hay nada más mágico que el agua que brota entre las rocas – quizás la más conocida, la leyenda 16 de Gustavo Adolfo Bécquer: La cueva de la Mora-.

Una derivación de esta raiz, con la r doblada, Morr, estaría en el origen de otro topónimo milmaqueño: los Morrones. Según Rafael Lapesa Melgar, en su libro “Toponimia: mito e historia”, “de la raiz con r múltiple derivan los numeroso topónimos del tipo Morro (Mallorca, Alicante), Morrete, Morrón (Alicante), etc, que nada tienen que ver con el hocico de un animal y sí con el significado “montículo rocoso”, “roca prominente_”, como lo demuestran las características geofísicas de todos estos topónimos”… incluidos los nuestros.

  

José Luís Fernández-Checa Roy

Periodista. Toda la vida en la Plaza, ahora en La Muela.

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